Fue en una tarde de 1995 cuando mis ojos se abrieron ante la luz, y quede ciego.
Fui expuesto ante la verdad y mis ojos acostumbrados a la tristeza y cansados vieron por primera vez la belleza de lo sagrado.
Pude observar el lugar donde habita el verdadero deseo y anhelo.
De repente, sentí que no estaba solo. Muchas almas se encontraban a mi alredecor en espíritu apreciando la luz, junto a mí.
Desde entonces te deseé, y hemos pasado por muchas centurias esperando el momento en que nos unamos fundidos en la luz y el mar.
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